El último pilar en mi vida cayó; la última persona que me quiso incondicionalmente de manera honesta en esta vida se ha ido. Mi querido Padre perdió su batalla contra el cáncer el 14 de Mayo. Mi corazón está destrozado y no podría sentirme más vacío en estos momentos.
Fue una batalla dura, pero puedo decir que todos la dimos lo mejor que pudimos, dando todo lo que se pudo y haciendo sentir apoyado en cada paso del camino, yendo a sus citas, sus estudios, el apoyo físico cuando ya no pudo caminar, el apoyo en su larga estadía en el hospital y el acompañamiento de todos los que lo quisimos su último día en esta tierra, tomando su mano, dejándole claro cuánto se le quería y dándole el mejor cuidado que se puede tener en esos últimos instantes.
Una parte de mí está orgullosa de que nunca se dejó caer, tomó sus tratamientos hasta las últimas consecuencias sin dejar de pelear, buscando el mejor escenario posible donde él volviera y saliera adelante de esto. Motivo mis ganas de sacarlo adelante hasta el límite, así como a mi hermano y su esposa.
No dejamos cabo suelto, sentimiento enquistado o palabra pendiente; todo se dijo, todo se dio, todo se demostró con el amor que nos movió siempre.
Y sin embargo aquí estoy, llorando inconsolable su ausencia a semanas de su partida. Él siempre contestaba mis llamadas por teléfono, incluso estando ocupado, solo para decirme que me llamaría más tarde ( y cumpliéndolo ). Hoy sigo tomando mi cel por reflejo para marcarle, dándome cuenta inmediatamente de que ya nadie contestará esa llamada.
No hay palabras que describan este sentimiento y mucho menos palabras que definan el legado que dejó en muchos de nosotros.
No solo mi familia lo extraña, mi padre cuidó también de su familia añadida. Cuando empezó su vida con su ahora viuda, la hija de ella tuvo una hija que fue abandonada por su padre siendo muy chica, mi padre, que siempre quiso una hija, la cuidó como tal: Le enseño a andar en bici, la llevaba a sus clases, a comprar ropa a las plazas, le enseño el hábito de la lectura… tantas cosas que puedo decir que me enseñó y que tuvo la generosidad de continuar. Esa niña lo vio como su figura paterna real más que como su abuelo político.
Y aun cuando el padre de la niña volvió más adelante, mi padre no solo lo apoyó a ayudar a su hija, también lo apoyó y dio lo mejor que pudo para que mejorara como profesional, como persona, como amigo.
Esa niña que quiso a mi padre fue la que más lo lloró cuando lo velamos, más que su viuda, más que sus hijos mayores. Pero la semilla del cariño y dedicación que mi padre dejó en ella la hará una persona de bien más adelante en el camino, de eso no me quedará duda.
No voy a mentirles, estoy tan abajo en ánimo que genuinamente estoy a la deriva emocional, mi intención era hacer una semblanza que hiciera honor a mi padre, su pasión por la aviación, su conocimiento casi inagotable, sus intereses por Rusia, el camino de la seda, su jazz y su música clásica, la caligrafía… todo lo que lo hacía el hombre extraordinario que fue. Pero me siento tan desolado que sencillamente no puedo dejar de llorarlo cada día. Se fue no solo mi padre, sino una de esas personas que hacen que el mundo sea más pobre y nadie parece darse cuenta. No sé si vuelva a escribir pronto, pero espero poder tener la templanza que necesito para rendirle el honor que merece un hombre de ese calibre.
Te amo Pa, tu osezno está muy triste por tu partida, pero dale tiempo y procurará hacerte sentir orgulloso, es solo que tu agujero que dejó tu ausencia en mi vida aún no me deja levantarme, pero créeme que trato lo más fuerte que puedo por salir adelante…
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